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jueves, 6 de marzo de 2014

"Empleado" de la sociedad.


 
Yo soy estudiante de fotografía, vivo en Miraflores y no me avergüenzo de escuchar géneros tropicales, me encanta la chicha, la cumbia y el huayno de todos los rincones de mi país. Mi Madre nunca me dijo que había música de cholos y pitúcos, porque yo crecí entre folclor y rock. Nunca sentí ese complejo de superioridad que solo muestran esas personas al tener grandes defectos en su vida.
No vayan a pensar que me creo perfecto, tengo defectos, pero no los tapo con complejos que perjudican al resto y dejan que la masa se apodere de los individuos en la sociedad con pensamientos racistas y discriminatorios.
No me hace estúpido, ni bruto escuchar chicha, cumbia y huayno. Géneros que me encantan, tanto como el rock, la trova, etc. Lo que te podría hacer estúpido e ignorante es creer que estos géneros musicales solo son escuchados por empleadas y chóferes de combi. Es cierto y no voy a negar que una gran parte del sector popular emergente escucha esta música, pero lo que es estúpido es creer que solo en ese sector existen empleadas y chóferes de combi, cuando hay miles de profesionales y estudiantes que la escuchan.
Quedarse callado ante la discriminación, no hacer nada, es igual de estúpido, porque dejas que fluya ese pensamiento de mierda. Intenta por lo menos sembrar consciencia en tu sociedad, como yo.

Desde pequeño sabía quien era Mercedes Sosa, como Lennon; Chacalon, como Dylan; Amanda Portales, como Bob Marley y no me avergüenzo decirlo. Tal vez, antes sí, porque era un niño, sin pensamiento crítico; pero en estas alturas si tienes 18 para arriba deberías ponerte a pensar un poco si es que te da vergüenza escuchar esta música; si es que crees que escuchar música chicha es para cholos y pobres; si es que no es buena música –los gustos son relativos y aquel que crea que hay mejor música que otra, debería reflexionar sobre sus pensamientos autoritarios.-
Si eso es lo que tienes en la cabeza, deberías reflexionar al respecto; vivimos en una democracia diversificada y tus ideas retrogradas no ayudan, y no enriquecen al progreso de nuestra sociedad. Mueres como individuo si permites que estos pensamientos fluyan en ti, te desvaneces en la masa y eres más que otro peón, un “empleado” de la sociedad.

Para dejarlos tranquilos, los dejo con las canciones que me encantan de distintos géneros.


sábado, 9 de marzo de 2013

Diosa Morena


Desde las tierras del norte una dulce ninfa se dirigía a los montes de la serranía, para luego llegar a las costas del Perú a encontrar un nuevo mundo por el destino que acogía su familia.  Los vientos colgaban de su pecho y un fantasma -vieja compañía- vivía en su mente. Todo lo que ella había conocido se esfumó como una fuerte ventisca que arrasa con las hojas de un árbol de invierno; esto contaban los limeños las leyendas de esta dulce mujer; los recuerdos que dejó entre lágrimas sobre los ríos que transitaban por su recorrido.
Yo creía que era un mito su existencia; una diosa transformada en latina de piel café caminando por las orillas de Miraflores, hasta que la encontré una mañana cuando el sol se colocaba detrás de su rostro, como para hacer sobresalir su silueta y que sus ojos pudieran brillar como estrellas  en el fondo de su rostro que era muy parecido al universo. Su imagen me hizo creer que era la divina presencia de Venus en la tierra y su voz me hizo pensar que salían sueños, esperanzas, ilusiones y creencias, esparcidas sobre todo un pueblo dentro de mí. No sé si el destino habrá querido poner en mi camino esta fe, que se basa en ella -como los indios con la Guadalupe- o  había encontrado en ella la mujer perfecta de estas tierras, el rostro de la tierra en una sola persona, el dulce sabor de una ciruela dentro de un limón. 

Cercano a ella, de pie y con mi alma arrodillada ante ella, le dije que mi libertad ofrecía por su amor, una esclavitud sin goce de descanso; dejaría pensamientos antiguos y por ella con fervor escribiría de noche y día, sin comida ni agua, solo ella y su encanto.
Me miró y vio hacia los mares aclarándome que ya tenía un romance con un Dios con el que no podía competir, que vivía lejos el futuro padre de sus herederos -descrito por el mismo futuro- y extrañaba el calor de sus brazos aún en tiempos de verano, descrito por el mismo clima.
Todo lo que brotaba de ella eran esperanzas y utopías que podían ser realidad con manifestaciones divinas, por lo tanto, estoy seguro que si ella se manifestó y pudo desparramar palabras hacia mí, pueden haber otros milagros que bendigan mi alma por el resto de esta vida como están sucediendo.
Mientras en mi subconsciente ya las semillas de una nueva idea crecían, autocríticas, etc.
Llegué tarde o tal vez llegué en el momento indicado, tal vez soy el demonio rebelde de esta religión o un semidiós que se lleva a esta Diosa hacia mis experiencias como ciudadano de Lima, el caso está por verse, porque no tardó mi vida para colocarla en un altar de mi alma;  era una musa más que mi paganismo debía apreciar sin tocarla, una extraña novela que se escribe con el pulso de mi corazón y la eterna desesperación de convivir en las mismas tierras con la morena.