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martes, 19 de marzo de 2013

Julia, musa de Lima.


Voy de Miraflores al Centro de Lima
solo a verte una noche y nunca más.
Voy de Barranco a Lince
solo a conocerte una tarde y nunca más.

Camino toda la avenida y cruzo todas las pistas
mirando los arboles que ambientan la bonita avenida.
Camino todo el zanjón y cruzo todos los puentes
escuchando el sonido de los carros debajo del paseo de la República.

Excavo en todos los parques de San Isidro y San Borja
pensando encontrarte y luego atraparte.
Nado profundo en los mares de la costa verde y villa
planeando tu captura y luego obtener tu sabiduría.

No te encuentro, ni debajo del pavimento
No te busco, ni en la plaza Bolognesi ni en el cerro San Cristóbal.
No te quiero atrapar, ni te quiero complementar en el parque del amor.
No deseo que seas una estatua en el parque de la exposición.

Lo que quisiera es verte desde un piso 18 en el malecón,
por toda la costa de Lima en lo alto de la ciudad.
Lo que quisiera es pedirte como deseo en el puente de los suspiros,
por todo lo que anhelado de tu vida limeña.
Lo que quisiera es verte en el campo de Marte protestando,
por todo lo que una vez luché entre letras.
Lo que quisiera es verte al lado mío con el tiempo corriendo ,
por el tiempo que siga viviendo en la capital.

sábado, 9 de marzo de 2013

Diosa Morena


Desde las tierras del norte una dulce ninfa se dirigía a los montes de la serranía, para luego llegar a las costas del Perú a encontrar un nuevo mundo por el destino que acogía su familia.  Los vientos colgaban de su pecho y un fantasma -vieja compañía- vivía en su mente. Todo lo que ella había conocido se esfumó como una fuerte ventisca que arrasa con las hojas de un árbol de invierno; esto contaban los limeños las leyendas de esta dulce mujer; los recuerdos que dejó entre lágrimas sobre los ríos que transitaban por su recorrido.
Yo creía que era un mito su existencia; una diosa transformada en latina de piel café caminando por las orillas de Miraflores, hasta que la encontré una mañana cuando el sol se colocaba detrás de su rostro, como para hacer sobresalir su silueta y que sus ojos pudieran brillar como estrellas  en el fondo de su rostro que era muy parecido al universo. Su imagen me hizo creer que era la divina presencia de Venus en la tierra y su voz me hizo pensar que salían sueños, esperanzas, ilusiones y creencias, esparcidas sobre todo un pueblo dentro de mí. No sé si el destino habrá querido poner en mi camino esta fe, que se basa en ella -como los indios con la Guadalupe- o  había encontrado en ella la mujer perfecta de estas tierras, el rostro de la tierra en una sola persona, el dulce sabor de una ciruela dentro de un limón. 

Cercano a ella, de pie y con mi alma arrodillada ante ella, le dije que mi libertad ofrecía por su amor, una esclavitud sin goce de descanso; dejaría pensamientos antiguos y por ella con fervor escribiría de noche y día, sin comida ni agua, solo ella y su encanto.
Me miró y vio hacia los mares aclarándome que ya tenía un romance con un Dios con el que no podía competir, que vivía lejos el futuro padre de sus herederos -descrito por el mismo futuro- y extrañaba el calor de sus brazos aún en tiempos de verano, descrito por el mismo clima.
Todo lo que brotaba de ella eran esperanzas y utopías que podían ser realidad con manifestaciones divinas, por lo tanto, estoy seguro que si ella se manifestó y pudo desparramar palabras hacia mí, pueden haber otros milagros que bendigan mi alma por el resto de esta vida como están sucediendo.
Mientras en mi subconsciente ya las semillas de una nueva idea crecían, autocríticas, etc.
Llegué tarde o tal vez llegué en el momento indicado, tal vez soy el demonio rebelde de esta religión o un semidiós que se lleva a esta Diosa hacia mis experiencias como ciudadano de Lima, el caso está por verse, porque no tardó mi vida para colocarla en un altar de mi alma;  era una musa más que mi paganismo debía apreciar sin tocarla, una extraña novela que se escribe con el pulso de mi corazón y la eterna desesperación de convivir en las mismas tierras con la morena.

sábado, 16 de febrero de 2013

Wawa de mi universo


Niñita de la amazonia ven a mis brazos una vez más, yo te haré bailar por los andes sin hacerte llorar; cuéntale a tu padre que conmigo no hay que temer, solo soy un inocente campesino que en tus tierras quiere sembrar la semilla de una futura  amistad. Si quieres yo le diré a tu padre, lo que le dicen los caballeros a los reyes, pero con rasgos de mi vida andina.

Dame  tu señal para entrar en el mundo de tu hija, no le haré ningún mal para que sepas de verdad que la quiero amar. Si quieres te explicaré mi amor por tu dulce niña: del viento de los dioses, como de la marea de Poseidón nació este deseo que se forma como espuma en mi corazón; se desenvuelve tal lana de algodón así como la araña borda su nido, es la expansión de mi idolatría por su pequeña vida en estos días que cada vez más nacen ilusiones distintas pero por la misma salida. Mi amor se extiende del norte para el sur y del sur para el norte; por los siete mares sale a seducir a las dulces tierras de todos los polos; buscando el corazón de tu hija mi desesperación anda por vacíos y cimas sin una escapatoria a mi afligida soledad.
Este amor es viento del océano y mar de la costa, pensamientos transformados en peces y aves que a veces transitan por corrientes destinadas a buscar un solo camino, el de tu wawa que creció y se transformó en la estrella de mi universo la cual descubierta en el espacio, decidí expandir mis metas hacía donde me llevara ella. 
Todos los días, espera mi alma llegar a su destino, contradecir la realidad y besar la contra ley de la gravedad, llegar a tocar la iluminación de su espíritu, dejarme atrapar por los destellos de tu hija en una utópica realidad donde solo se puede fantasear, para servirle sin razonar.

Wawa del universo dime dónde vas a estar, para buscarte por miles de décadas más en los confines del universo y darte mi vida después de que me sacrifique ante tu padre y muera ahogado entre mis penas, para luego reencarnar y buscarte hasta el final de los días de las almas.

jueves, 24 de enero de 2013

Solo pido que me dejes para quedarme contigo.

Está claro que no soy bueno para tener enamorada. No lo digo yo, lo dicen mis acciones y mis pensamientos llenos de nervios que hacen de mi corazón bombear más de lo normal.

Soy una persona solitaria que trataría mal a una chica, no he tenido ningún romance después de la denuncia que tuve por golpear a una chica, se puede decir que nunca he tenido algo serio o todavía no lo tengo, antes podía decir que era un gran conocedor y sabelotodo para dar consejos y todavía lo soy; soy bueno, para dar consejo, pero de otras cosas; espirituales, música, cultura. Actualmente soy un ignorante, no tengo experiencia en el amor y me gusta escribir notas como ésta, es como que un soldado no tenga armas o municiones para combatir o un mago no tenga su bastón y su libro de pociones, sí, triste es mi caso, lo sé.
En un momento uno puede pensar que se necesita de una persona a su lado, porque la mayor parte de mis compañeros de trabajo –con los únicos que converso en mi vida diaria-  estaban dentro de un círculo amoroso del cual yo no participaba, mientras yo conversaba con los fantasmas de mis compañeros, ellos se besaban tal cual Cupido mandaba, estúpido e ilógico. Estaba absorbido por el sistema de Cupido, del Dios del amor y Venus.

Después de varios meses yo pensé que en el amor no era necesario tener una enamorada, simplemente, creía que el amor se podría manifestar física como interiormente en las almas de los seres queridos y la fe que uno evoca en momentos importantes. Luego me di cuenta que esto sucedía también con los animales, uno mismo, la sociedad, el medio ambiente y todo lo que conoce uno.  Tal vez ser soltero en estos jóvenes y castos 16 años de mi vida hacen que piense un poquito más en diversas cosas que no muchos enamorados narcisista y egoístas se fijan; el amor por el conocimiento de los demás amores, las diversas formas de amar  y fluya en mi imaginación todas las chicas que me han hipnotizado entre fantasías como musas y ninfas de un extenso río en el cual aprendo como hilar y cantar como las sirenas.
Como sucede con todas las musas siempre hay unas en las que limpias sus altares de una manera especial, éstas te generan más emociones y exaltaciones de la fe ficticia que practicas por ellas que otras.

Estas musas de las que me enamoré no fueron por su físico lo que me atraía de ella – siendo sincero, sí, fueron amores a primera vista, pero extrañamente estas musas son especiales, raras y únicas -fue su belleza interior la que me sedujo; su forma de ser que eleva el alma con un simple abrir y cerrar de ojos o cambiar de espacio en un sueño. Si solo pudiera tener –estoy medio loco para pensar en estas tonterías- un pequeño espacio en la metafísica de sus mundos me gustaría ingresar y conocer a profundidad como es, no me importa demorarme años luz y que mi cuerpo se pierda en el intento, por lo menos mi alma llegará a conocer ese profunda esencia. Me importa más conocer la metafísica de unas personas que la de Dios, sí, porque Dios no me dejaría ingresar al suyo.

Mientras termino mi vaso de ron y para cerrar con broche de oro esta nota, para las musas que vendrán les dejo esto; porque uno nunca sabe cuando se convierte en Dios del corazón de un mendigo que pide a cambio de su libertad, amor: 

Soy cobarde y lo acepto.
No soy el hombre que esperabas o que esperaba mi raciocinio serlo para decirte en la cara lo mucho que siento por ti -la bruma y los destellos que hipnotizan tu alma en el resplandor del sol, cuando sigilosamente pienso viendo el mar- quisiera explicarte esta sensación que no es tan precoz como las  otras sensaciones que han venido y que no han tenido tanta fuerza en la corriente que pasó como tú pasaste.
Eres dueña de todas las rosas que vierto en mis poemas y todas las copas que tomé –en depresión- por no ser la tierra que recorren tus pies entre lluvias y sequías.
Solo  pido como condolencia -ante el dolor previsto de tu conquista apresurada- y como única tregua ante esta guerra, una fina solución. Espero que nunca digas lo que sentiste por mí, si es que fuera cierto tu amor por el mío –estoy enamorado de lo inexistente, lo ficticio y lo inerte- déjame en la duda que los trofeos no son lo mío –soy cercano a las fantasías y no a las realidades, por eso tú, valerosa debes alejarte de los mendigos como yo, dejarnos con nuestros altares y campos donde sembramos nuestras ofrendas, todo lo demás que arrase con tu corriente utópica entre mis poemas- no me dejes tampoco los conocimientos puros en estas lecciones absurdas y aunque me vieras en el suelo votando espuma por mis ebrias angustias; solo pido que me dejes para quedarme contigo. 

El trago corto



Crees que hubiera sido normal aplicar la infidelidad en mi extraña vida fugaz con tus dotes de mentiras, porque todo lo que dices es demagógico. Besar y luego dejar o dejar y luego besar, todo es la misma mierda. No quiero saber más.
Me quieres engañar con un cuento ilógico para que pueda tragarme tus historias simples, pero primero debo conocerlas con un trago corto y un largo discurso político de campaña. Estoy seguro que las tragaré, pero no te aceptaré nunca más, gritaré que nunca más tomaré de tus bares.
El karma seguro se encargará de ti y tus acciones, acciones que tienen una reacción y después surge en ellas una repercusión.  Creaste una pena dentro de un corazón que por un largo tiempo lloró de disturbios en el callejón de su descrita mente en otras notas. Casualmente un tiempo después tú fuiste la que lloró -entre lagunas de tristeza y montañas de condolencias- creíste que pudiste escapar, pero la rueda no te dejó jugar, con ella no podrás jugar, ni engañar a ningún jugador. Eres un trago corto difícil de pasar para un novato en los juegos del alcohol, pero para un chico que te conoce, como yo te conozco no eres mas que un simple vaso en un bar.

viernes, 11 de enero de 2013

Rodriguez


Rodriguez  un joven exiliado de su pueblo va caminando a su casa, cuando de pronto aparece una paloma a dos metros de él; lo que genera en él –en su locura- ganas de conversar con esa paloma, sobre su exilio.

Paloma urbana que andas volando con tus plumas oscuras por toda la ciudad ¿Cómo haces para deshacerte de toda esa mugre hecha  por el hombre de principios conservadores sobre el higiene? Acaso solo los que vuelan –descendientes de usted- pueden deshacerse de aquella despiadada mugre sin la necesidad de derramar sangre sobre los ríos y perder los recuerdos de alguna persona entre el humo de los carros de esta ciudad inconsciente.

Rodriguez desesperado pide a la paloma que no sea indiferente y le responda a sus desesperados prejuicios.

Dime algo por favor, cambia tu mirada gélida de hambre e indiferencia por una menos tú de ahora y una más de antes; como cuando te manifestaste ante los cristianos que invocaron a tus antecesores y el carácter que tenías hace siglos atrás. 
Te ruego ante tus diversos cielos y vientos que me des por favor una pluma de todo tu conocimiento como una vez regalaste una en tu vida pasada.

Rodriguez acepta que no puede obtener el conocimiento de la paloma y le pide algo menos importante para él.

Si es que no le quieres otorgar a mi desesperación una solución a mis problemas diarios, te pido por lo menos que me expliques cómo haces para reproducirte con humanos y tener hijos tan libres, extrovertidos e introvertidos; hijos mitad humano y mitad tú, tan diferentes a un hombre urbano crecido en democracias nefastas. 

Aquella paloma no entendía el idioma de los exiliados y Rodriguez sin final se va a la ciudad, esperando conversar con alguna paloma que le pueda responder todas sus dudas; porque ésta no le quiso responder.


domingo, 30 de diciembre de 2012

Mi ultimo mensaje para ti.


Hoy me di cuenta sin conocimientos que realmente cometimos un error al haber estado juntos. Fue muy pronto y realmente no quiero martirizarme, la cruda realidad me dijo que fui un chico desprevenido –imbécil- en un mundo que nunca había pisado; tampoco quiero volverte santa porque esta culpa fue de los dos. Le hicimos caso a la impaciencia y nos consumimos como dos cigarros que creyeron ser eternos.
Esta bien, tal vez no sepas porque terminamos, pero fue por cuestión de tiempo; me di cuenta cuando estuve contigo -de improvisto-  que era un chico que siempre le gustaba estar rodeado de amigos, conversar con ellos y escribir en mi blog tranquilamente; también noté que estaba preparado para llevar una vida sin compañías o bueno tal vez no de la tuya; noté que no encajaba en el cuadro familiar que tu quisiste que encuadre; noté que era un chico de las utopías, de los amores ficticios y no de los que llegan a finales felices. De la noche a la mañana después del viaje que tuve con dos amigas –con la cuales no hice nada malo, si es que te interesa saberlo, aunque no lo creo-  al templo hare krishna quise terminar contigo, porque sucede así cuando pasa, uno no sabe lo que viene después de hacer algo .
Mi indiferencia ante ti después del viaje se vio notar, no quería decirte “Te amo” ni un “te quiero” porque ya no sentía esas cosas y no quería engañarte con cosas que no siento, porque tal vez las ilusiones son lo peor que uno puede crear cuando uno tiene conciencia de ello. Esperé una semana para verte, tú viajaste al sur y yo en Lima esperando con ansías así como cuando esperaba con ansías estar contigo, decirte en esa fecha “ya no me gustas, quiero terminar contigo”
Esperaba el momento de verte frente a frente y decirte con mucho valor al igual que me costó decirte para estar contigo que terminábamos. Lamentablemente mis ansías de verme sin compañías y estar solo crecieron  repentinamente y por eso tuve que terminarte por una red social, porque era lo más pronto posible, sobre todo para no llegar al mes y no terminarte ese malévolo día. Al final de todo te quise -ahora ya no te quiero- ni hablamos, claro, porque me eliminaste de facebook como toda chica enamorada, lo que si puedo afirmar es que te estimo por haber pasado buenos tiempos contigo que ahorita me parecen imposibles e ilógicos para mí.

Espero que hayas leído esto, porque no espero tu amistad, ni me hace falta, pero lo  que espero es que me devuelvas mi libro de Pablo Neruda, que te presté –suena muy fresco y muy pendejo, pero es mío y lo necesito-
Otra cosa, todos los poemas que escribí después de terminar contigo, ninguno va para ti, te lo digo por fuerte que parezca. Te lo digo por no ser malo contigo y no haberte creado ninguna ilusión, porque lo peor que puede hacer una persona en el amor es crear una ilusión sin paracaídas y que el emisor crea que los mensajes del receptor que le atraen les pertenecen sin haber llegado a un acuerdo con el receptor.
Saludos hierba violeta, ya las leyes de la naturaleza se encargaran de castigarme.