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jueves, 20 de diciembre de 2012

Una extraña receta de conspiración.


Dejo en claro que todo lo que está escrito en esta nota no quiere decir que deje el ateísmo, sino mi escepticismo medieval.
Me tome esta noticia en serio, creía que iba a suceder pero al final no sucedió. Fue algo en lo que realmente creía.  Mi ateísmo ha sido engañado una vez más por falsas supersticiones de la humanidad. Creo en el hombre y en su divinidad por hacer las cosas posibles, pero esto me ha dejado atolondrado en la forma más explícita de todas sus interpretaciones.
El humano una vez más ha fallado en sus aciertos que nadie predice y que solo la ciencia aclara con el peso de la justicia de la razón.

Se han alineado los planetas de la galaxia donde yo estoy viviendo, pero mi corazón se desvió del tuyo. Yo creía que iban a estar alineados por lo menos un breve minuto de este día, pero no sucedió así, sucedió todo lo contrario; se desviaron nuestros corazones, nuestras almas y nuestras mentes. Nuestros labios no se volverán a chocar después de miles de años, hasta que una nueva era llegue y eso sucederá tal vez cuando la codicia del hombre por explotar todo su ecosistema haya acabado con él mismo y  el de todas las especies.

Si es que tenemos suerte podremos reencarnar en células y estar unidos por el mínimo tiempo que logré alcanzar nuestros cuerpos amorfos al juntarse por un corto tiempo. Es casi imposible –lo sé- pero si nos conocimos en este mundo, porqué no en otro donde la utopía de mi predicción humana se equivoque o este en la razón. Eso lo comprobaré en miles de años, cuando la ciencia demuestre si estuve en lo cierto o simplemente me equivoqué guiado de argumentos de la era que acaba de pasar.

Tengo un problema


No encontré la dirección que debía seguir en estos días finales, donde la noche es fría y el verano angosto. Discúlpame por las ofensas que te di hoy y ayer, no fue mi intención pecar una vez más, soy una persona con defectos, bebo alcohol y fumo nicotina todos los días de la semana, para olvidar lo imbécil que fui; un problema que debo solucionar.

Esta tarde en la que el mundo terminará, espero que solo me veas como una desconocida alma sin lágrimas sucias que embarran mis mantos perfectos. Espero salir de este aislamiento cuando vea más soñadores con los pies sobre el suelo y que puedan beber sin emborracharse.
No te olvides del paracaídas que necesitaré, cuando termine de construir las nubes de cemento que en el cielo pondré, porque algún tornado me sacudirá y no podré sostenerme de esas nubes, es que me olvidaré de ponerle  un seguro contra desastres naturales; un problema que debo solucionar.
Siempre marcharé a veces con la frente en  alto y otras por debajo de la moral, cuando no existe nada en que pensar ni valorar. Solo soñaré por última vez con las uvas envenenadas que Morfeo puso en mi mesa para dejar de soñar y para no poder construir más nubes donde podré ver lo que perdí; un problema que debo solucionar.

Te perdí, como un pirata ebrio  pierde un tesoro en el mar. Me alejaron de ti cuando le dije a todos que eras una leyenda, un mito empapado de ficticias realidades que en el mar se esconden.
Solo por eso, me condenaron al  profanar tu nombre  y por eso estoy aquí en un calabozo sin vista al mar, perdido entre pensamientos confusos, siempre olvidando lo que fui y lo que soy, solo recordando el tesoro que deje embriagado por la culpa de confusiones y alcohol. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

Carta al pensamiento.


No tienes coraje para tener una enamorada o luchar por una causa, porque te confundes, te complicas la existencia, quemas tu hábitat, le tienes miedo a los cambios de las ideas externas que se te ofrece por tus ideas internas, te quejas del machismo que existe al pedirle la mano un hombre primero a una mujer, relacionas la ilusión de los sueños con la realidad de tus propios anhelos, tienes demasiados amigos de confianza, piensas que debes morir joven para no pagar lo que hiciste con tu cuerpo, quieres morir escribiendo poemas de sufrimiento, no tienes una vida de jersey shore, eres raro o eres la vanguardia que no se sabe lo que es vanguardia en tu barrio, hablas o escribes mucho cuando conversas de cosas simples, tienes miedo o paranoia de que las paredes contaran tus secretos, tienes poco valor para ganar o perder, eres conformista con el panorama de vida que tienes, eres mediocre y fracasado para los gileos y tienes muchas amigas con las que siempre conversas de tus problemas de amor.
Narras tus pasatiempos como epopeyas y terminas cayendo como una gota de lluvia en la arena, secándose sin reconocimiento de haber amado a alguien. No es necesario los trofeos por amar a alguien o apreciar su belleza, pero aunque sea se te debe otorgar un dote o algo, porque ya estoy cansado de luchar como siempre y que tú -mente- la cagues como siempre. Necesitamos trabajar juntos.
Atentamente él corazón a la mente.

martes, 2 de octubre de 2012

Perdóname


Perdóname por crear arroyos en tu prado desierto, evocar los apelativos de algunos recuerdos entre tus opacos  ojos y hacerte sentir lo frío en tu mundo álgido. Era lo precoz de mi mente y lo prematuro de mis defensas  que me hacía cometer actos descarados  y frívolos, sin pensar en las repercusiones o las heridas que pude dejar por debajo de  los canales que recorrí en nuestra larga experiencia de vida.
Ahora comprendo que no te entendí, hasta que fuiste llorando –afligida- por el malecón de Miraflores, buscando quimeras y entelequias como buen ingenio tuyo por toda la brisa espontanea de tu ser, esperando las caricias que te regalaba  tu madre y los maduros consejos de tu padre; el hombre de acero que de los dos anteriores personajes, solo este llegué a conocer.

Sé de mis errores y por eso van las disculpas. Disculpa el desamparo en el cual dejé a tu cuerpo en Barranco; las promesas perdidas en esas piletas de San Isidro, donde la soledad me suplantó; las uvas que comíamos en año nuevo sin pensar en los ahorros de invierno; la calidez de tu alma sin decepción y el cambio tosco de tu forma de pensar. 
Ahora que comprendo cuanto dolor hice con tu alma, cuando mezclaba tu aura con cenizas de suplicio, lamento haberlo hecho. Sé que sientes cuando te atraviesan el corazón con las palabras artesanales del pueblo que yo usé para herirte y sé que es triste herir un pedazo de uno mismo, por eso perdóname, porque ahora comprendo todo y sé que mi condena muy pronto vendrá. 

Esa andanza


Entre la mirada de la noche y la mía,
se esconde una encrucijada de algarrobina.
Dulce néctar que pruebo en todos los sentidos
como las veces que me pierdo en tu olvido.

Menudo relato que contó el caballista
que nunca en vida existió.
Encantadora virtuosa que en tus labios deje
quimeras y sueños que nunca encontré.

Entre la mirada de tus labios y mis nervios
se oculta un profundo pensamiento contemplativo.
Bañado de sigilosos deseos de aferrarse al anhelo inviable
engendrándose en si una aflicción dentro de mi corazón.

Seré leal a la poca honestidad de mi exigua valentía,
es mi alma agobiada que lleva esta triste consonancia.
Sustancia perfecta de tu ser con mi auto detestada cobardía
ya no es el año ni el momento para ejercer esa andanza.

domingo, 30 de septiembre de 2012

La mosca


Mi padre había salido a comprar el té de todas las cenas y yo me había quedado en casa esperándolo,  no tenía ganas de salir. Era una tarde de viernes de esas, en las que no quería salir de mi casa y lo único que hacía era contar los carros que pasaban al frente de mi ventana. 

En lo que de pronto miré a una mosca sigilosamente sin mover la cabeza  volando  por la calle. Era ella –sorprendido e inquietamente molesto en mi mente- la mosca que solía besar a la chica que amé por un año  estaba al frente -en la calle transitando- así que me pareció curioso que esté a la vista de mis ojos. De rato en rato volteaba la mirada hacia los postes, para que no se dé cuenta que no la estaba mirando. Fue tan raro todo, ella estaba ahí  dejando de fluir sobre los vientos para sostenerse sobre el suelo frívolo. Dibujó una flor en  la vereda de la calle de mi primer beso con un lápiz de alegría fosforescente y escribió al costado algo que hablaba del amor a la realidad y la muerte de la fantasía, temas que siempre ella hablaba con el fantasma de una hormiga y se fue. 
Yo salí tranquilamente con un paraguas a leer lo que había escrito, por lo cual les dije lo que les acabo de contar.

Yo no comprendía nada, ni los cuentos que me narraba el fantasma de la hormiga que se trepó por los besos  de muchos individuos y describía el aroma de sus almas colectivas cantando casualmente un mantra en su soledad. Ahora que lo pienso, era la hormiga una solitaria violinista que residía en el Edén de los amores inexistentes que se posan sobre esta calle y yo una pobre mosca sin corazón para comprender en mi corta, pero larga vida -a comparación de otras especies- el significado de la palabra amor, para poder dar un concepto de tal palabra que siempre generó polémica
.
El amor no existe y la fantasía muere al pensar que este no existe. Eso  y otras cosas me decía el fantasma de la hormiga con un tono muy terco, lleno de gestos desesperados  que a veces parecían rasgos de una extraña enfermedad psicológica que abundan en los hombres, la esquizofrenia de creer que el amor esta en todos lados y siempre te habla. Lo único que aprendí  de sus cuentos, era no entenderlos y  que  la vida es de una dimensión reajustada que solo puedes conocer una vez y luego mueres, para al final perderse en el olvido cotidiano de la ingrata humanidad;  tal así como el llanto de un recién nacido sin madre, es acogido por extraños insatisfechos por su aparición.

Qué extraño era escuchar al fantasma de la hormiga, era como si pudiera hablar con una sabia muerte inerte que siempre piensa, pero no toma acciones en la vida cotidiana de las personas. Era como conversar con mi mente, pero sin ser mi mente. 
Después de pensar en sus palabras, me di cuenta que debo amar a la realidad desde una ficción, ese fue  el motivo de mi amor -porque no existe lo que siento por ella, porque es una ficción y en las ficciones el amor si existe- pero en esta realidad que describo, el amor tiene un profundo significado como un simple concepto, por eso la amo, por su ficticia existencia.

martes, 18 de septiembre de 2012

La Geopolítica de un Corazón.

A ella la conocí en el sur de América, donde todo vale y lo que no vale es un finito hecho nunca , como el fin del gobierno de Castro; con tres tragos  la convencí  de perdernos en el Tahuantinsuyo entre hojas  tricolor y una fusión criolla cantada por un liberal con prosa socialista; mientras este cantaba yo la trataba de abrazar con mis brazos de hojas secas, los cuales se caían al suelo en cada viento que ella agitaba al respirar, como si el otoño hubiera engañado al clima, a la ciencia de las constelaciones  y del cuerpo humano, en pleno calor de verano amazónico.

Viajamos en la mina de una montaña explotada, mientras ella hablaba de su enamorado y el extraño acento turco-ingles de este; todo el recorrido fue este muchacho de acento raro que me fastidiaba completamente cuando ella decía sentir por él, lo que ella no siente por mí; su bufanda importada y su chullo de marca eran las cosas que ilusionaban a la pobre muchacha; mientras yo solo tenía mi unicornio que chacchaba coca y mis collares a mano ¿Qué podía hacer con tal prestigio comparado a mi humilde vida burguesa barata? Matarlo o llamar a Stallin para que él se encargue de este germen sucio traidor al proletariado de mi amor o quizá beber hasta morir ayahuasca en la cima de una colina y tropezarme con las ruinas de Machu Picchu, tal como caen los precios en Grecia -en el entorno de usted  persona rara que lee esto -o como caían los mayas en México, pero en fin ¿Qué solución a mis inoportunas oportunidades tendré?

Lo que sé, es que tengo oportunidades que he desperdiciado y a pesar que jalé en el curso de coraje que esta extraña preparatoria para la muerte me recetó, voy volando con mi libro de gramática en la mano, para decirle las cosas más claras que existen entre los sinónimos de transparencia y antónimos de nitidez,  esperando que su ignorancia por conocerme cambie y  me hipnotice brevemente con su profundo aprendizaje, mientras  que mi pelo se transforme en un albañil turco con rasgos hindúes y mi barba sea el pasto que pisen sus labios; posiblemente con esto tendré un beso de ella, si es que ella mira en mí, lo que no miro en él.

 La fantasía utópica – es una característica en materia bruta de mi ser- es algo que espero que no mires con lupa; mi prepotencia ego centrista, como mi tiranía por el saber lo todo, las puedas vender en la antigua república soviética, para cuando termines de venderlas, ya aprenderemos a vivir juntos en este siglo XXI, buscando soluciones a quizá alguno que otro conflicto social que toda relación entre dos personas surge.